3 estrategias “low cost” para validar una idea de negocio.
- giserlc
- 31 may 2022
- 3 Min. de lectura
La semilla del emprendimiento ha sido siempre parte de mi proceso de crecimiento y desarrollo profesional, pues desde muy joven, aun sin tener claro el concepto como tal, puse en marcha diversos proyectos de negocio, algunos con una buena dosis de éxito, otros honestamente y analizándolo en retrospectiva, destinados al fracaso desde el inicio.
Muchos han sido los aprendizajes en este camino, sin embargo, algo recurrente que he visto en el proceso tanto propio como de otros emprendedores con los que he tenido la oportunidad de dialogar, es la forma de validar las ideas de negocio. Y no, definitivamente preguntar a los padres y a los amigos no es una forma razonable de lograrlo, pues: 1) ellos están nacidos para apoyarnos hasta la muerte,
2) nos van a decir lo que queremos escuchar pues nos movemos en un ambiente similar y por tanto tenemos vivencias y pensamientos similares y, 3) ellos no son una muestra confiable en tamaño, y muchas veces tampoco en características de nuestros usuarios potenciales.
Así como se crean en nuestra cabeza, cuando bajamos las ideas al papel todo cuadra y tiene toda la lógica del mundo, pero, las cosas empiezan a ponerse interesantes (y frustrantes), cuando empezamos a tener el contacto con la realidad, saliendo al mundo a ponernos a prueba.
Realizar estos experimentos en etapas tempranas y aplicar ciclos de prueba-error, tiene el objetivo de reducir la incertidumbre y de ayudarnos a construir sobre cimientos un poco más firmes nuestro producto, en lugar de realizar grandes inversiones de tiempo y de dinero para venirnos a enterar cuando ya lo tenemos en los escaparates, que a nuestro producto simplemente no lo compra nadie, porque nadie lo necesita, porque a nadie le interesa, porque no satisface una necesidad real.
La teoría indica que existen una serie de pasos que tenemos que realizar antes de salir a calle, que tienen que ver con desarrollar el modelo de negocios (revisa la herramienta Business Model Canvas) y crear la propuesta de valor, la cual debería de estar basada en las necesidades del día a día con los “pain and gains” de nuestro segmento de clientes. A partir del análisis de nuestro modelo de negocio,
podremos generar las “hipótesis” que no son otra cosa que todo aquello que suponemos que va a funcionar para nuestro negocio y que nuestros clientes potenciales quieren, buscan y desean.
Y entonces si, empezamos el proceso de experimentación y pruebas. Lo importante es documentar los resultados, ajustar y volver a experimentar. Aquí algunas ideas de cómo podemos realizar esta validación:
1. Implementar una estrategia de Ads en Facebook con nuestra promesa de valor para conocer si despierta algún tipo de reacción o interés como “like”, “seguir” o aun mejor “solicita más información”.
2. Entrevistas a clientes que nos brinden información que nos va a permitir “aterrizar” las características de nuestro producto (Existen muchas herramientas digitales como Question Pro o Google Forms).
3. Publicar una landing page en donde se ofrezcan las principales características de nuestra solución para analizar el tráfico que es capaz de atraer.
Los experimentos, pueden ser acompañados de prototipos de bajo costo que nos permitirán mostrar al público nuestra idea. Estos pueden ser tan sencillos como un “Story Board” realizado en Canvas, en power point o hasta dibujado a mano y con recortes, o bien un poco más avanzados como un demo con funcionalidades limitadas, o un video presentando la solución a modo de ventas.




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